Tengo por vecino en la calle donde vivo un tipo que me tiene
loco desde hace mucho tiempo y en muchas ocasiones me he pajeado pensando en lo
fantástico que sería ser penetrado por él, pero como casi siempre pasa es
imposible. Y digo casi siempre por que el otro día, me abordó en la calle y me
dijo que me observaba cuando me cruzaba con él y que tenía ganas de hablar
conmigo. Me puse muy nervioso pues pensé este tío me va ha partir la cara a
golpes. Me invitó a tomar una cerveza en un bar cercano. Y me preguntó que por
que lo miraba tan descaradamente cada vez que pasaba a su lado, ya perdido ante
lo evidente le pedí disculpas y le dije la verdad que me ponía mucho, que me
parecía el tío más guapo que había visto en mucho tiempo y que mi intención
no era molestarlo. Me dijo que estaba bien, pero que no fuese tan descarado pues
hasta su chica se había dado cuenta de como yo lo miraba. Le comenté que
muchas veces lo pensé, que era muy descarado, pero que era a su vez imposible
dejar de mirar.
Tomamos un par de cervezas más, charlamos largo y tendido y me dijo que a
partir de ese momento lo saludara que le había gustado mi franqueza y que eso
evitaría que hablaran sus conocidos de mis miradas, dejaría caer por el barrio
que yo lo confundía con una persona de mi pueblo y listo, sin más preguntas
que responder. Al cabo de unas semanas me invitó a su casa para comer juntos me
extrañó, pero como aquel día quedamos como amigos me hizo ilusión tener un
nuevo amigo hetero. Con toda la naturalidad del mundo me pidió disculpas en
primer lugar, para luego hacerme un montón de preguntas sobre mis relaciones
con los hombres, deciros que cuando tomo confianza con alguien no le oculto nada
y así empezamos una larga conversación. Que no me preguntó, ¿Cómo?, ¿Cuándo?,
¿Por qué?.
De pronto observé que me miraba mi bulto. Me puse algo tenso pues no quería
que mi mente fuese más lejos de lo que estaba hablando. De pronto me comentó
que me había invitado para contarme que desde el día de nuestra conversación,
había tenido un par de sueños húmedos y que se había manchado de semen su
abdomen y me preguntó si yo también los tenía, le dije que no muchos pues mi
vida sexual era muy completa, la verdad no me puedo quejar. Pero cual fue mi
sorpresa al decirme que había sido conmigo, le quise quitar importancia pues lo
asociaría al encuentro y él me dijo:
- No, lo que quiero decirte es que quiero hacerlo contigo.
Yo le respondí que imposible, que no quería hacer de ese encuentro un mal
rollo y que prefiero la amistad a un polvo, pero él me dijo que así podía
quitarme la calentura que tenía, pues en ese momento mi polla estaba a punto de
reventar y que no había por que darse malos rollos, pues él era quien lo pedía.
Me atreví a tocar su bulto por encima del pantalón y pude apreciar una rica
polla medio dormida, no muy grande lo normal o como decimos aquí el palmo
nacional, él hizo lo mismo y me dijo:
- Que dura la tienes.
En eso yo me dispuse a quitarle el polo que llevaba puesto dejando así su
hermoso torso al descubierto, eso me puso a mil y me lancé a mamarle los
pezones con lo cual tuvo una buena reacción y me dijo que eso le gustaba. Yo
estaba perdido en la lujuria y le di un beso en los labios, pero tenía los
labios cerrados y después de pocos segundos abrió su boca dejándome probar su
lengua, bendita lengua, que beso me dio el cabrón no pude más y le pedí que
nos desnudásemos, pues mi polla me dolía, aprisionada en mi pantalón. Así lo
hicimos, pero él me desnudó a mí y yo a él dejándome ver un cuerpo
espectacular, y tenía un poco de vello, cosa que me vuelve loco. No pude más y
me arrodillé hasta la altura de su polla que empecé a acariciar con mis manos
y mis labios con lo cual reaccionó casi al instante y empezó a ponerse dura
como el acero, abrí mi boca y muy lentamente me fui introduciendo ese pedazo de
polla de unos 16cm x 4,5cm. Primero la cabeza que era perfecta, me deleité un
rato con ella para luego meterme todo su tronco hasta lo más profundo que podía
llegar, él dio un gemido, yo notaba sus testículos en mi labio inferior.
No podía aguantar más y me corrí creo que hasta después no se dio cuenta que
yo me había corrido, era el sueño de mi vida poder mamársela a alguien así.
Pero yo seguí mamando, él agarró mi cabeza y empezó a bombear con un mete
saca muy sensual lo cual hizo que mí polla se agrandase de nuevo, cuando sentí
que estaba por correrse me aparté y lo dejé que se calmase un poco no quería
que se corriese y perder la oportunidad de que me penetrase mi culo. En eso me
llevó a su habitación y me arrojó sobre la cama, y me dijo ahora me toca a mí
se puso encima de mí y abrió su boca para meterse mi polla, notó mi semen y
eso parece que le gustó, pues como un poseso empezó a mamar y yo me volvía
loco del gusto que me estaba proporcionado, hasta le dije que si me había engañado
y no era la primera polla que se comía, pues lo hacía muy bien. Me juró que
era la primera.
En eso lo giré para así poder comerme su polla y sus huevos normales, pero con
mucho vello, mi saliva era jugosa la cual aproveché para pasársela por su rico
agujero, lo cual le gustó porque con mi polla en su boca gemía como un loco,
lo que me invitó a pasar mi lengua por su delicado esfínter, y así estuve un
buen rato, del ano a sus huevos, los cuales me metía con glotonería y de los
huevos a su ano que parecía que me invitaba a pasar dentro.
- ¿Me vas ha follar?- me dijo.
A lo que le dije:
- Solo si tú quieres.
Metí un dedo dentro de su culo que ya lo tenía bien dilatado y le gustaba, me
dio un pequeño movimiento para pasar su lengua por mi culo y yo no podía
resistir tanto placer, busqué un condón y se lo puse.
- ¡No me vas ha follar? - me dijo un poco triste.
- Tranquilo - dije yo y se dejó hacer.
Lo tumbé boca arriba dejando su polla tiesa mirando al techo, me puse en
sentadilla y poco a poco me introduje su polla en mí culo a lo que mi polla
reaccionó y se puso más dura él lo notó y me la agarró para hacerme una
paja mientras yo subía y bajada sobre su polla, yo cerraba mí esfínter para
proporcionarle un mayor placer, me pidió que lo besase y así lo hice cuando
sentí que empezaba a bombear semen en mi culo y yo apreté más mi esfínter lo
que le hizo gritar de placer.
Me derramé en su vientre y él reaccionó cogiendo el semen con su mano y llevándoselo
a la boca, dije:
- Espera.
Saqué el condón de mi polla y vertí su semen en su boca lo cual fundió
nuestras descargas en su boca, la cual besé y nos bebimos nuestros flujos en un
apasionado beso.
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