Relatos de Despedidas de solteras
Hola amigos. La historia que os voy a contar me ocurrió la semana anterior al
puente de diciembre, y aunque parezca mentira es totalmente real.
Ocurrió en Madrid, donde yo me encontraba por cuestiones de trabajo. Llegué el
jueves por la mañana y estaría en Madrid hasta el viernes a media tarde. Tras
un largo día de trabajo visitando a unos clientes me encontré a las 9 de la
noche en el hotel, solo y sin nada que hacer hasta el día siguiente a las 11 de
la mañana, que tenia que visitar a otro cliente. Así que decidí salir a cenar
por ahí, para que no se me hiciese la noche demasiado larga.
Me fui a dar una vuelta por el centro, y a eso de las 11 me fui a cenar. Acabé
en el Gino’s de Gran Vía, uno de los muchos restaurantes de una cadena de
comida italiana en el que se come decentemente a buen precio. Me dieron mesa
justo al lado de una mesa ocupada por cinco mujeres, de distintas edades. Había
un par de jovencitas (de unos veintipocos) una mas mayor, que supuse pasaría
los treinta y otras dos maduritas (alrededor de los 40).
Mientras cenaba solo en mi mesa podía prestar atención a su conversación, y
enseguida comprendí que se trataba de una cena despedida de soltera de compañeras
de trabajo. Las cinco mujeres reían y bebían sin parar, haciéndole bromas a
la futura esposa, y comentándole un sinfín de cosas que se encontraría en el
matrimonio, y como no, dándole consejos para la noche de bodas. El tono de la
charla era cada vez mas desenfadado y elevado, y las risas y pequeños gritos se
sucedían cada vez mas a menudo.
Al final de la cena, ya durante los cafés alguien puso encima de la mesa una
bolsa con varios paquetes que eran para la novia. Antes de que los abriese, una
de las chicas saco un cámara de fotos, y dijo “este chico tan guapo nos hará
una foto”, y dirigiéndose a mí me dijo:
- Perdona, te importaría hacernos un foto?
- Claro, no es ninguna molestia – y cogiendo la cámara les hice un par de
fotos.
Me dieron las gracias y le dieron permiso a la novia para que abriese los
paquetes, que resultaron ser un camisón de seda muy sexy, un consolador (lo típico),
y una pajitas para beber con forma de polla en la punta, en la parte que se
lleva a la boca.
Pidieron champán, y como no, cada una bebía con la pajita, entre risas y algún
gesto muy obsceno. Pero faltaba un recuerdo para la ocasión.
- Perdona que te molestemos otra vez –me dijo nuevamente la misma mujer de
antes, una de las cuarentonas- pero te importaría hacernos otra foto, es para
que nuestra compañera tenga un recuerdo de esta noche.
- Claro, ya te he dicho que no es ninguna molestia haceros fotos, y menos a unas
bellezas como vosotras –dije yo, seguro que debido al alcohol que llevaban
encima les haría gracia el comentario, como así fue.
Les hice las fotos, y me invitaron a sentarme con ellas y tomar champán, cosa
que acepté encantado. Entonces se presentaron. Ángela, la homenajeada, era
rubia, ojos color miel, debía medir 1,65 más o menos, con grandes tetas (creo
que una 100) y guapa de cara, aunque sin ser un bellezón. Iba claramente
chispada por la bebida y era muy simpática.
Vanessa, la otra joven era morena con ojos marrones, aunque de mirada
penetrante, y en ese momento también claramente influenciada por el alcohol.
Era mas alta que su compañera, con unos pechos algo mas pequeños, aunque
pezones grandes que marcaba claramente su jersey ajustado de cuello alto. No era
tan guapa como su amiga, aunque tenía una cara morbosa.
Alicia era la que parecía más modosita, se le notaba más tímida y más
serena que sus amigas. Debía tener treinta y pocos años, guapilla de cara y
unos pechos más bien pequeños, al igual que su cuerpo, era pequeñita. Llevaba
anillo de casada.
Las dos más mayores eran Maria y Ana. Maria era rubia de bote, de ojos marrones
tetas grandes que dejaban asomar el principio del canalillo a través del
escote, y muy simpática y habladora, y mas con la cantidad de alcohol que
llevaba encima. Por último Ana era la que llevaba la voz cantante, y era un
poco la líder del grupo.
Fue ella quien me pidió que les hiciera las fotos y me invitó a sentarme con
ellas. Era rubia o mas bien castaño muy claro, con ojos marrones, pelo corto y
liso (aunque no a lo chico), un par de tetas muy bien puestas que dejaba asomar
a través de una blusa con varios botones abiertos. No estaba delgada pero
tampoco estaba gorda. Más bien se puede decir que es una mujer con curvas, y
que en conjunto estaba muy bien, era muy exuberante. También iba chispada por
el alcohol, y era muy habladora y simpática. Además también llevaba anillo de
casada.
Estuvimos un buen rato de charla, en el que corrió el champán, que ellas bebían
a través de la pajita-polla y yo con una copa. Así, entre risas y champán me
enteré que todas eran compañeras de trabajo en una tienda de ropa. La boda se
celebraba dentro de dos días y al día siguiente tenían que trabajar todas
excepto la novia. También me enteré que la novia tenia 25 años y su amiga
Vanessa 24 y no tenia novio.
Esto ultimo lo dijeron con sorna y haciéndole bromas acerca de que yo podría
ser su novio. También me contaron que Maria estaba separada desde hacia 3 años
debido a problemas de bebida de su marido. Que vivía sola y tenia 41 años,
aunque muy bien llevados. De Alicia tan solo supe que estaba felizmente casada,
que rea madre una niña y que era la encargada de la tienda.
Por último Ana también estaba casada y tenía dos hijos, tenia 43 años y como
ya he dicho antes me pareció atractiva. Además iba muy sexy, con blusa blanca
de la que llevaba los primeros botones desabrochados, mostrando el inicio de los
pechos, y una falda negra con medias de rejilla. Era la mas veterana en la
tienda, ya que trabajaba allí desde hacia mas de 20 años.
Yo por mi parte les conté que estaba en Madrid por negocios, que soy
valenciano, tengo 29 años y también tengo novia.
Seguimos charlando y bebiendo hasta que Ana dijo que era hora de irse a tomar
algo. Yo medio en broma les dije:
- Si si, a tomar algo, seguro que vais a los boys, a ver un buen strip-tease.
- Que gran idea –dijo Ana, y Maria enseguida la apoyo.
- Si, a mi me apetece también –dijo Vanesa- y Ángela dijo riendo
picaronamente que no le importaba, que si las otras querían ella también iba.
Un poco mas les costó convencer a Alicia, aunque al final aceptó.
Yo les dije que no las podría acompañar, ya que no creía que aceptasen
hombres en esos sitios, pero que me gustaría verlas en esa situación y ver
como se comportan en un sitio así.
Entonces Ana dijo que no me podían hacer eso, que había estado con ellas un
buen rato y que no me podían dejar tirado entonces. Pero que también les
apetecía que su compañera tuviese una despedida con strip-tease, así que me
propuso ¡¡¡QUE YO LES HICIESE EL STRIP-TEASE!!!!
- Quieres que os haga un strip-tease? Jajajaja, y donde lo hago, aquí en el
restaurante?
- Vamos a la tienda, alli no nos molestará nadie –dijo Ana
- De eso ni hablar –respondió enseguida Alicia- Ni se os ocurra.
- Venga Alicia, nadie se va a enterar, y a mi me apetece ver a Pedro bailando
para nosotras –dijo Ángela.
- Pero lo que me estáis proponiendo va en serio? –pregunte yo mas asombrado
aun.
- Claro, no me digas que ahora te vas a rajar –dijo Ana
- No se, me dais miedo todas juntas, jajajaa, dije riéndome.
Entonces Maria dijo: “podemos ir a mi casa”. Maria como os he dicho esta
separada y vive sola así que allí no habría problemas. Todas dijeron que si,
que a casa de Maria, y me preguntaron que si les iba a fallar ahora.
- Está bien. Solo pongo una condición. Nada de cámaras de foto ni video. El
resto sobre la marcha según lo estemos pasando
- De acuerdo –dijo Maria, secundada por todas.
- Vamos a comprar algo de bebida -dijo Ana.
Mientras fuimos a por la bebida yo no me podía creer que todo fuese en serio, y
que yo lo hubiese aceptado. Mientras comprábamos en el Vips del restaurante,
Maria dijo que ella se iba ya a su casa. Al final se fueron Ángela, Vanesa,
Maria y Alicia, que era quien conducía, y quedamos que Ana y yo iríamos en
taxi una vez comprado todo, ya que Ana sabia la dirección de Maria.
Cuando salimos con la compra paramos un taxi, y tras darle la dirección nos
encaminamos hacia allí con tres botellas de champán y una de tequila. Ya
dentro del taxi le dije a Ana:
- No me puedo creer que vaya a hacer esto
- Yo tampoco –dijo ella- pero seguro que resulta más divertido que ir a un
espectáculo profesional. Espero que te muevas bien y que tengas un cuerpo duro
y fuerte –dijo mientras me pasaba la mano por el pecho y el brazo.
- Uy que miedo me dais, todas para mi, y yo allí indefenso.
- Jajaja, no te preocupes que te trataremos bien. Por cierto, el strip-tease será
integral?
- No se, depende…., si os lo ganais, jajaja
Y así más o menos siguió la conversación hasta llegar a casa de Maria.
Llamamos a la puerta y nos abrieron enseguida. Subimos por el ascensor y
llegamos a su piso que era el ultimo de un edificio de 6 plantas.
Afortunadamente, los vecinos de al lado no estaban, ya que se habían mudado a
otro piso y tenían ese pendiente de alquilar, mientras que el piso de abajo se
utilizaba como oficinas de una consultora, por lo que un jueves por la noche
esta desocupado. Así se entiende que nadie se quejara por el jaleo que había
montado en el piso cuando llegamos.
Me llevaron al comedor, en el que habían movido los muebles dejando un espacio
amplio donde se supone que yo tenia que hacer el show y habían puesto el sofá
y unas sillas delante, a modo de patio de butacas.
Abrimos la botella de tequila y nos tomamos un chupito cada uno, tras esto
brindamos con el champan y dejaron una botella abierta en una cubitera para ir
sirviéndose. Entonces todas las chicas se sentaron y me pidieron, entre risas y
gritos, que empezase el show.
Llegados a este punto yo iba lo suficientemente alegre como para no tener ningún
tipo de vergüenza o reparo, así que a ritmo de la música empecé a bailar e
imitar los movimientos de los stripers que yo había visto en la tele o en
alguna disco.
Poco a poco me quite la camisa, los zapatos, la camiseta,… Me acercaba a las
chicas, que estaban totalmente locas. Me pasaban la mano por el pecho, sobándome
descaradamente, e incluso alguna me toco el culo cuando estaba de espaldas. La
única que no me sobó fue Alicia, pero el resto, las 4 me tocaron. En este
punto yo estaba bastante caliente, así que mi polla abultaba mi pantalón, que
las chicas gritaban que me quitara.
Me puse de espaldas a ellas, y lentamente me fui quitando el vaquero, hasta
quedarme solo con el calzoncillo, que eran unos bóxer blancos de CK, que se
ajustan muy bien. Mi polla estaba muy grande, yo estaba excitadísimo, y se
marcaba totalmente a través del bóxer. Así que cuando me di la vuelta y quede
frente a ellas, mi paquete estaba enorme, frente a 5 tías bebidas con ganas de
fiesta, y que la visión de esto las hizo gritar
Yo me encontraba a gusto con la situación. Me veía como el objeto de deseo de
5 mujeres distintas, estaba súper excitado, y solo oía sus frases como
“sigue, fuera el bóxer”, “queremos ver lo que hay debajo”, “quítatelo”,
“quiero un hijo tuyo”, “te comería hasta las uñas”,….. y mas frases
por el estilo. Así que decidí que iba a continuar y hacer un strip-tease
integral. Entonces cogí una silla y la puse en el centro, y le pedí a Maria
una toalla de baño, que ella me trajo en seguida.
- Ahora necesito la colaboración de la homenajeada –dije- y Ángela se levantó
rápidamente.
- Aquí estoy, jajaja. Dijo riendo.
- Siéntate en esta silla.
La senté en la silla de cara al “público” y yo me puse delante de ella,
con la toalla de baño extendida por la espalda y el culo tapando parte de mi
espalda y el culo, de modo que las que estaban detrás no veían nada, ni
siquiera la cara de Ángela, y le dije: “Ahora puedes ser la primera en ver
eso que tanto deseabas hace un momento, y las demás nada de levantarse, a
mirar, os esperáis y luego os tocará”
Ángela me miró a los ojos muy picarona y cogiendo el bóxer por la parte de
abajo con una mano en cada pierna, comenzó a tirar hacia abajo muy lentamente.
Yo miraba la cara de Ángela y miraba mi polla, que poco a poco empezaba a
asomar. Primero el vello del pubis, después el principio del tallo poco a poco.
Yo estaba cardiaco, alternaba las miradas a Ángela y a mi polla y ella igual.
Me miraba a los ojos y a lo que iba descubriendo, pero con una cara de vicio
increíble. Me olvidé incluso de las demás.
Al fin el bóxer bajó lo suficiente como para dejar que mi polla saliese por
completo, y como un resorte quedó erecta en dirección a la cara de Ángela,
que abrió muchísimo los ojos y se mordió el labio. Siguió bajando el bóxer,
asomando ya por debajo de la toalla, lo que provocó un fuerte griterío en las
otras mujeres. Y en ese momento, Ángela agachándose un poco para llevar el bóxer
hasta el suelo se acercó a mi polla y ante mi sorpresa le dio un beso n la
punta. Uffffffff, por poco me corro.
Entonces levante los pies del suelo y ella cogió mi bóxer que se guardó
diciendo, “este será mi recuerdo de una noche inolvidable”. Entonces se
levantó y se sentó nuevamente en el sofá. Las demás le preguntaron por mi
aparato, que como era, etc… y ella les animó a que lo comprobaran. Yo seguía
totalmente desnudo, con una erección de caballo y solo cubierto por una toalla
atada a la cintura que evidenciaba una gran tienda de campaña.
Ángela, y enseguida todas las otras, comenzaron a animar a Alicia a salir y
sentarse en la silla, le decían que aprovechase la ocasión, que nadie se
enteraría, etc. pero como ya he dicho era muy tímida, y además alguna hizo un
comentario fuera de lugar sobre su marido que provocó que se enfadara y se
marchó. Dijo que estaban todas locas por lo que estaban haciendo, y viendo que
ninguna quería seguirla se largó.
Entonces fue Maria, la dueña de la casa la que dijo que a ella también le
apetecía ver lo que había debajo de la toalla. Salió y cuando iba asentarse
la cogí de las manos y no le deje hacerlo. Pedí que pusiesen música más
lenta y me abrace a ella para bailar.
La sensación era espectacular. Yo solo con una toalla y bailando con una mujer
de mas de 40 años que había conocido unas horas antes. Ufffffff, solo pensarlo
me pone la polla durísima. Las demás chicas animaban a Maria a arrimarse, y la
verdad es que terminamos bastante pegados.
Ella podía sentir mi polla sobre su ropa, y yo le cogía sus manos y las pasaba
sobre mi cuerpo, por mi pecho y mi espalda, hasta llegar al culo, y le puse sus
manos sobre mi culo por encima de la toalla. Entonces y lentamente, llevé mis
manos a su culo, y aunque ella se hacia como que no quería no ofreció mayor
resistencia a que la sobará todo el culo. Las otras chicas no paraban de
animarla a que me quitase la toalla, cosa que finalmente hizo. ¡¡¡Estaba en
pelotas delante de 4 tías que se lo estaban pasando en grande con mi número!!!.
Entonces estaba muy pegado a Maria, de manera que la polla aun no me la podían
ver el resto, pero ante su insistencia y la falta d cualquier tipo de vergüenza
o pudor, tanto por mi parte como por la suya, me separé de ella y quedé en
pelotas, con mi polla mas tiesa que una estaca delante de 4 tías cachondas,
bebidas, y con todo lo que yo había bebido me parecían las 4 tías mas buenas
del mundo. Empecé a hacer una serie de movimientos que hacían que mi polla se
agitase arriba y abajo, y lentamente me acerqué a ellas, que ahora estaban las
4 muy juntitas en el sofá. Les acercaba la polla a la cara, y me la apartaban,
aunque para ello no dudaban en sobar mi vientre e incluso tocarme bien la polla.
La primera que me la sobo descaradamente fue Maria. Una de las veces que me
acerqué a ella me la cogió con la mano rodeando el tallo, y le dio unos meneos
arriba y abajo, como haciéndome una paja. Después me soltó y me acerqué a Ángela,
que ya la había tocado con sus labios (aunque solo lo sabíamos ella y yo), e
hizo igual que su compañera, la cogió bien, con toda la mano, y tiró hacia
atrás, hasta descapullarla, y empezó a hacerme una paja muy lenta. Sus compañeras
la animaban, y alguna más se animo a acariciarme los huevos.
- Si sigues así me voy a correr –dije-
- Siiiii, que se corra, que se corra, … - gritaron todas.
- Pero necesitaría algo mas de estimulación, para correrme bien –conteste
yo-
Entonces Ángela me miró a los ojos y mirando a sus compañeras dijo “espero
que esto nunca salga de aquí” y acercando mi polla a su boca comenzó a darle
lenguetazos, primero sobre el capullo, luego por el tronco de la polla, hasta
llegar a los huevos, que también me los chupó un poco y después subió con la
lengua por todo el tronco de la polla hasta llegar a la cabezota, que se tragó
empezando a mamármela.
Era increíble, una chavala de 25, que había conocido hacia 4 horas y que se
casaba dentro de un par de días me estaba comiendo la polla delante de sus
compañeras de trabajo, y lo hacia muy bien, se le notaba experiencia en la
tarea.
A estas alturas ya no me corté y me puse a sobarle las tetas por encima del
jersey, a lo que ella respondió mirándome y sonriendo, dando su aprobación.
Sus tres amigas aprovechaban para sobarme, e incluso Maria se levanto y se puso
detrás de mi, restregando su cuerpo por mi espalda y acariciándome los huevos,
el culo, y besándome en el cuello. Tire levemente mi cabeza hacia atrás y nos
fundimos en un morreo con mucho morbo. Aunque a todo esto yo seguía sin soltar
las tetas de Ángela.
Estaba haciendo verdaderos esfuerzos para no correrme, y saqué la polla de la
boca de Ángela, y tiré de su suéter hacia arriba, hasta quitárselo. Ante mi
aparecieron dos tetas preciosas, una 100 supongo, bien puestas y con pezones
marroncitos muy duros. Estaban cubiertas por un sujetador de encaje, al que bajé
los tirantes, dejando las tetas al aire. Nuevamente le arrimé la polla a la
boca, y comenzó a chupar de nuevo mientras yo le pellizcaba los pezones y seguía
sobándole las tetas. Entonces ella sacándose la polla de la boca y juntando
las tetas con las manos me dijo:
- Ponla aquí, quiero sentirla entre las tetas
- Está bien, toma – dije poniendo mi polla entre sus tetas y empezando a
moverme como si las estuviese follando en una magnifica cubana. Ella por su
parte se apretaba los pechos para hacer presión sobre mi polla, y de vez en
cuando le daba un lenguetazo cuando asomaba por arriba.
- Que culito mas rico –dije mientras ponía mis manos sobre el culo de Maria,
que seguía detrás de mi, y que se limitó a apretarse mas a mi.
Poco a poco mis manos fueron levantando la falda de Maria hasta que deje su culo
al aire tocándolo directamente sobre las bragas, y de ahí pasé la mano hacia
delante, tocando su coño sobre las bragas empapadas. Las aparté a un lado y
toqué su coño, peludo y muy húmedo, directamente, provocándole un gemido de
placer increíble. Esto, junto al tratamiento que Ángela le daba a mi polla
hizo que no aguantase más.
- Ángela, me voy a correr –dije mientras mis dedos entraban en el encharcado
coño de María
- Hazlo, vamos correte en mis tetas –contesto Ángela a la vez me cogió la
polla con al mano y me pajeaba muy rápido.
- Yo tam….bien meeee corro –dijo entrecortadamente y gimiendo Maria,
mientras mis dedos frotaban su clítoris y se movían por su coño.
- Ahhhhhhh toma, toma mi leche
- Eso es cielo correte en mis tetas –decía Ángela sin parar de pajear mi
polla y mientras oíamos gemir acaloradamente a Maria.
- Ohhhh ssiiiiiii, toma, toma decía yo mientras la leche continuaba saliendo de
mi polla
Maria se retiró de detrás de mi, yo caí sentado sobre la alfombra, rendido,
mientras Ángela me miraba muy viciosa, con su pecho lleno de mi leche. Vanesa y
Ana, de las cuales casi ni me acordaba estaban con los ojos como platos, mirando
a Ángela llena de semen y a mí sentado en el suelo, con la polla ahora ya flácida,
y con cara de sorpresa.
Ángela se arrodilló a mi lado, con las tetas al aire llenas de semen, y me dio
un beso con lengua al que yo respondí. La cogí del culo y empecé a
desabrocharle el pantalón, pero me paró y me dijo que ya había tenido
bastante, que el pantalón no se lo quería quitar porque podría cometer una
locura. Se levanto y se fue a limpiarse.
- Ha sido increíble –dijo Ana- en mi vida había visto nada igual.
- Es superfuerte, si me lo cuentan jamás creería lo que he visto esta noche.
–dijo Vanesa.
- No os animáis ninguna de las dos a continuar
En ese momento apareció Maria, vestida con un chándal, y enseguida tras ella
Ángela ya arreglada y vestida, como si ella no hubiese hecho nada. Ambas
pidieron a sus compañeras que por favor nada de lo que había ocurrido allí se
supiese, ya que podría destrozarles la vida, sobre todo a Ángela.
Y tras esto Maria nos dijo que prefería que nos marchásemos, que quería
dormir ya que tenía un fuerte sentimiento de culpa y vergüenza por lo que
acababa de hacer. Esto no parecía notarse en Ángela, que se la veía
sonriente, y que creo yo que no era la primera vez, ni la ultima que ponía los
cuernos a su pareja.
Así pues yo me limpié un poco en el baño, me vestí y al salir aun estaban
allí las cuatro. Nos despedimos de Maria, yo con un beso en la mejilla y una
sonrisa, y bajamos al portal. Una vez abajo, y antes de salir a la calle, Ángela
me dio un morreo de campeonato y me dijo:
- Gracias por una noche que nunca olvidaré, ha sido lo mas morboso que he hecho
nunca
- Yo también lo he pasado genial.
- Vanesa y yo nos vamos a una disco, que aun es pronto y hemos quedado con unos
amigos. Chao.
Y así, a las dos y cuarto de la mañana, con dos besos de Vanesa a modo de
despedida y otro morreo de Ángela, cogieron un taxi y se marcharon.
Ana, que quedaba conmigo me dijo que podíamos compartir el taxi, que la dejaría
a ella en su casa y luego a mí en el hotel. Así lo hicimos. Subimos al taxi y
ella le dio una dirección. Mientras nos llevaba me dijo:
- En mi vida había visto nada igual. Cuando te propuse lo del strip-tease lo
hice de broma, pero con al alcohol que llevábamos todos nos hemos lanzado y lo
hemos pasado muy bien
- La verdad es que si. Aunque tu no te has lanzado demasiado.
- Es porque me he reservado- dijo mientras el taxi paraba-
- Espere aquí por favor – le dijo Ana al taxista-
Ella bajó y entro en una farmacia. Salió enseguida y subió de nuevo al taxi,
diciéndome: “dale la dirección de tu hotel”. Yo alucinaba. Delante de sus
amigas se limitó a seguir la juerga, pero sin pasarse, y ahora, me dice que se
ha reservado, va a una farmacia (a por condones imagino) y me pide que la lleve
al hotel. Increíble. Le di la dirección al taxista, que nos miraba con
disimulo.
- Así que te has reservado, y para que? –le pregunte mientras le acariciaba
lentamente el muslo
- Para ti, respondió dándome un morreo y llevando su mano a mi paquete
- Y que es lo que has comprado?
- Ya lo veras.
Seguimos hasta el hotel dándonos el lote. Ella no se cortó para nada en
sobarme la polla por encima de pantalón, que ya estaba durísima, y como no
llevaba calzoncillos ya que Ángela se los había quedado, se marcaba
descaradamente, Yo le toque un poco las tetas por encima de la ropa, pero dentro
del taxi no me atrevía a más. El taxista nos miraba con mala cara, ya que dábamos
mucho el cante.
Ana tenía 43 años, bien llevados, pero se notaba su edad. Yo en cambio a mis
29 aparento algún menos, así que la diferencia de edad entre ambos se notaba
mucho. Además ella llevaba su anillo de casada y era evidente que yo no era su
marido. Era una situación muy morbosa.
Llegamos rápido al hotel, y entramos besándonos y abrazados. Saludamos a la
recepcionista, y la niña (porque era una niña, de apenas 20 años que supongo
estaría de becaria en prácticas) nos dio la buenas noches tímidamente y
enrojeciendo.
Subimos por el ascensor morreándonos mientras nos sobabamos, yo le levanté la
falda y le toque el culo por encima de sus bragas. Era un culo grande, blandito,
pero muy apetecible. Por el pasillo desde el ascensor a la habitación no nos
encontramos a nadie, debido a la hora que era, así que nos íbamos desvistiendo
por el camino.
Nada mas entrar en la habitación cogí a Ana por detrás, pegando mi paquete a
su culo. Ella seguía con la falda enrollada en la cintura y mis manos se
dirigieron a sus tetas. Las estruje por encima de la ropa y termine de
desabrocharle los botones de la blusa que no le había despasado por el pasillo.
La blusa acabo rápidamente en el suelo y mis manos exploraron aquellos pechos,
blanditos un poco caídos aunque todavía bien puestos, y con unos pezones que
estaban muy duros, señal de su excitación. Mientras tanto ella con sus hábiles
manos desabrocho mi pantalón, que cayó al suelo, quedando mi polla al alcance
de sus manos. Empezó a manosearla, al igual que los huevos, y empezó una lenta
paja.
Yo le besaba el cuello, la nuca, le chupaba la oreja y de vez en cuando buscaba
su boca. Desabroche el sujetador que rápidamente tire al suelo, y pude
acariciar esas tetas al natural. Como digo estaban un poco caídas, debido a la
edad pero también a su tamaño. Aun así eran unas tetas muy apetecibles, sobre
todo en una señora como Ana. Tan apetecibles que quise chuparlas en ese mismo
momento, por lo que dándole la vuelta comencé a comerle las tetas.
Ella empezó a dar pequeños gemidos de placer mientras me cogía la cabeza y me
la acariciaba pasándomela de una teta a la otra. Yo daba pequeños mordisquitos
a sus pezones cada vez mas duros, y Ana, que cada vez respiraba mas agitadamente
comenzó a decirme cosas como: “Pedro, sigue, me vuelves loca”, “que bien,
que gusto”, “cómetelas enteras, chúpalas mi amor”, etc. , cosas que a mi
me ponían a mil. Cuando empezó a presionar mi cabeza pidiéndome que bajara lo
hice, aunque decidí hacerla sufrir un poco.
Le rompí las bragas para quitárselas porque me hacia ilusión, es algo que
nunca había hecho, y además me ponía mucho pensar que le diría a su marido
si este la veía llegar a casa sin bragas. Entonces comencé a besar su vientre,
sus muslos, sus ingles, me acercaba a su chochito, que llevaba bien arreglado,
pero sin llegar a tocarlo. Ella me pedía que me lo comiese, que la chupase,
pero yo la hacia sufrir.
Entonces la cogí por las piernas, y llevándola sobre el hombro la deje encima
de la cama. Me quité los zapatos y me acabé de quitar los pantalones, pero a
ella le pedí que no se quitase los zapatos ni las medias, y que se dejase la
falda enrollada en la cintura. Verla asi era una imagen muy morbosa y sexy, como
sacada de una película porno. Una tia madura, con zapatos y medias, abierta de
piernas para mi y pidiéndome que la folle. Era un sueño.
Me senté sobre ella, poniendo mi polla entre sus grandes tetas, y dejando caer
mi saliva sobre sus tetas y mi polla, empecé a moverme así, haciéndome una
cubana, mientras, ahora si, lleve una de mis manos a su coño y empecé a jugar
con su clítoris. Ella se sujetaba las tetas con las manos para hacer presión
sobre mi polla, y cada vez que la cabeza de mi rabo asomaba entre sus tetas
sacaba la lengua para lamerla.
- Me encanta como lo haces, esta cubana me gusta mas que con Ángela
- Te gusta lo que te hago, mi tesoro?
- Me encanta, tu si que sabes, y no esa niñata de antes. Lo he pasado bien con
ella pero a quien he deseado toda la noche es a ti. Me imaginaba que serias
buena en la cama.
- Ahora te lo demostraré, pero tu no dejes de mover esa mano –dijo refiriéndose
a mi mano en su coño.
- No te preocupes cariño, que vas a pasar la mejor noche de tu vida. Te haré
disfrutar de verdad, como se merece toda una hembra como tu.
- Eso espero, que valga la pena la locura que estoy haciendo.
- Te aseguro que si. Te voy a follar hasta que me pidas que deje de hacerlo, y
mucho mejor que tu maridito.
- Si por favor, fóllame ya, quiero tenerte dentro. Coge un condón del bolso y
métemela.
Me levanté de encima de ella, abrí su bolso y saque una caja de condones. Me
puse uno y me coloqué entre sus piernas, empezando a pasar la polla por su
chocho, acariciando su clítoris, pero sin meterla.
- Métemela ya Pedro, por favor, te necesito.
- Pídemelo otra vez, con deseo, pon cara de viciosa y pídeme que te folle
- Follame Pedro, metemela, no aguanto mas
- Quieres que te folle? Deseas mi polla? Me estas pidiendo que te folle como si
fuese una guarrilla y no una mujer casada, pero toma mi polla. –y de un solo
golpe de cadera le metí la polla hasta los huevos, que entro sin dificultad
debido a lo tremendamente mojada que estaba Ana.
- Ahhhhhhhhhhhh, siiiiii, sigue cariño.
- Te gusta eh? Te follo mejor que tu marido? Seguro que el no sabe follarte
- Siiiii, me follas mejor, pero no te pares, dame fuerte, me viene….ahhhhh, me
voy a correr, aaaahhhhhhh…….
- Toma polla, toma
- Me corro, Pedro cielo, me corro, ahhhhhhhh, siiiiiiii, ufffffffffff, me
coooooorrrooooooooooo.
Yo seguía bombeándola con fuerza, mirándola a los ojos mientras le decía lo
mucho que me gustaba como follaba, que era muy guarra, que la iba a hacer
disfrutar de verdad y no como su marido, y que la iba a hacer gemir durante toda
la noche.
Cuando le pasó el clímax del orgasmo, la puse a 4 patas y me la folle en esta
posición durante un rato, mientras le cogía las tetas y le pellizcaba los
pezones. Era increíble ver como se movía sus tetas a cada embestida que le
daba. Tenía entre mis manos a un pedazo de mujer que sabia disfrutar del sexo,
y hacer disfrutar a su amante. Finalmente, me tumbé en la cama y le dije me
cabalgara.
- Ponte encima de mí. Móntame y cabalga como si fueses una amazona montando a
caballo.
- Ahhhhh, que bueno – dijo mientras se sentaba lentamente sobre mi polla,
sintiéndose penetrada hasta el fondo.
- Eso es, muévete despacio, siente mi polla en tu chocho, y mírame, quiero ver
esos ojos de viciosa que pones
- Ummm, me encanta me esta llegando otro orgasmo –dijo empezando a moverse mas
rápido
- Así me gusta, acelera el ritmo –decía mientras le sobaba las tetas
Ana se movía cada vez mas rápido, y yo acompañaba con golpes de cadera que
hacían que la penetración fuese muy profunda. Le pellizcaba ligeramente los
pezones, que los tenia durísimos, y nos mirábamos a los ojos, disfrutando cada
segundo de la follada. Su respiración se hacia cada vez mas fuerte y sus
movimientos mas rápidos. Yo también estaba llegando al orgasmo. Me faltaba
poco. Le puse un dedo en la boca que ella chupo como si fuese una polla.
- Me voy a correr, me viene otra vez
- Muévete mas rápido, yo casi estoy.
- Ahhhhhh, ya viene, ya, ya….
- Me queda muy poco, no pares Ana.
- Ahhhhhh, me corrooooo Pedro, me corro,
- Yo también, toma, toma mi leche,.....ahhhhh
- OHHHHHHHHHHHH, Dios mío que gusto, ahhhhh
- Ahhhhhhh, toma Ana toma mi leche, toda para ti,…
Ella que do rendida sobre mi abrazándome, con mi polla aun dentro de su
encharcado coño. Le dije que había sido uno de los mejores polvos de mi vida,
y ella me contestó que de la suya había sido el mejor sin duda. Nos besamos
durante unos minutos, mirándonos y acariciándonos muy acarameladamente.
Entonces me dijo que era muy tarde y que tenia que irse (eran la 3:45). Yo le
dije que se quedase esa noche conmigo, pero me contestó que era imposible, que
su marido y sus hijos estaban en casa. Me dijo que se sentía algo culpable por
haberle puesto cuernos a su marido, aunque lo había hecho dos veces más, pero
que había merecido la pena.
También me dijo que yo le gusté desde el principio pero que jamás creía que
pudiese acabar con ella, mucho mas mayor que yo, y más después de lo que paso
en casa de Maria donde -me dijo- si hubiese insistido me hubiese follado a Ángela,
de la cual me dijo que sabe cierto que no es la primera vez que le pone cuernos
al imbecil del novio. Le dije que a mi me encantan las mujeres mayores que yo, y
si están tan buenas como ella mas.
Iba a irse, así que le dije que al menos se diese una ducha, y la acompañé al
baño. Nos metimos ambos en la bañera y con el agua caliente chorreando sobre
nuestros cuerpos nos enjabonamos mutuamente. Yo puse mucho esmero en su chochito,
y conseguí calentarla otra vez. Me puse detrás de ella y con mi polla bien
enjabonada, al igual que su culo intente metérsela por el culo, aunque se
resbaló, y ella me impidió volverlo a intentar.
La apoyé contra la pared, le levante una pierna y se la metí así, sin condón
ni nada. Me dijo que no podía ser que la sacara, pero el placer que sentía era
mayor que las ganas de quitarme de dentro, así que seguimos así follando en la
bañera hasta que ella se corrió. Entonces le dije que me la chupara, y
arrodillándose me la chupo hasta que me corrí en su s tetas y su cara. Fue
increíble ver su cara, sonriéndome con mi leche por su barbilla y sus tetazas.
Era una escena de lo mas erótico que he visto nunca. Esta mujer tenía mucho
vicio.
Nos duchamos nuevamente, ahora para quedarnos limpios, y a las 4:30 salía de mi
habitación hacia su casa. Antes le di mi e-mail, y le dije que me escribiese, y
que si le apetecía, cuando volviese por Madrid podríamos quedar. Me dijo que
lo había pasado estupendamente pero que no sabia si podría volver a verme, que
ambos teníamos pareja, etc. Le pedí que me mandase las fotos de la cena, como
recuerdo, pero a día de hoy (hace una semana de ese jueves), no he recibido
ningún mail suyo.