RELATOS MI PRIMERA VEZ CON UNA TRAVESTI
Se sentó en mi pene suavemente, sentí que ingresaba por su culo apretadito
Cuando me quizo follar, le dije que a mi me gustaria por ser
la primera vez, estar vestida de mujer
Hola mi nombre es Mónica Lucia, ahora, tengo 37 años, soy Colombiana y vivo en
el eje cafetero. Yo nací en otro departamento de mi país, donde también
nacieron mis inclinaciones hacia lo femenino, incluyendo con el tiempo
queriéndolo ser. Como tod@s, desde pequeña me llamó de sobremanera, los
vestidos de mamá. Como la tela recta que caía desde la cintura y vacía por
dentro, cubría las piernas de mi madre y de las amigas de ella, tapando una
parte de su cuerpo de una forma hermosa, dibujándose contornos curvilíneos en
estas telas, en todas sus posiciones. La "ROPA INTERIOR " fue, es y
será mi debilidad. Recuerdo que desde muy niñ@ con uso de razón, las usaba
cuando se me presentaba la oportunidad, la ropa interior de mamá, de las
vecinas, de las empleadas domésticas, las primas o las tías por raticos, tu
sabes, el miedo a ser sorprendidas. Con los años sabiendo lo que hacia y no
sabiendo por que lo hacia, me puse como meta en mis picardías llevar la cuenta,
de cuantas eran las mujeres a las que habia utilizado su ropa interior, un
brassier o un panty, o su baby doll, dejados por lo general en los baños. Al
día de hoy puedo decirles que la cuenta ya pasó por más de cuatrocientas,
hurtando varias de ellas sin sospecha y aumentando hasta su deshecho por uso, mi
guarda-ropa intimo y bien escondido. Lógicamente cuando creces, también crecen
otras expectativas y otras travesuras se van formando dentro de ti. Como todas
cuando hemos tenido la oportunidad total de podernos ver como mujercitas frente
a un espejo, nos llenamos de sensaciones extrañas, posamos de muchas formas
frente a él; sobre todo aquellas, donde queremos mostrar nuestro bien amado
culo. En mi caso y seguramente en la de muchas, en estas posiciones poco usuales
y llenas de erotismo máximo, sentía que algo faltaba. Yo en ese entonces
tendría 17 años, me gustaba verme en la fina lencería de mamá, me fascinaban
sus ligueros, sobre todo verlos cuando me ponía un baby-doll.
Un día en la cuadra donde yo crecí, me puse a conversar con Walfren, un
muchacho ya grande él, tendría 18 años y dentro de la conversación me
rasqué mi pene, en ese entonces ya me estaba empezando a salir vello púbico,
algo me tiré a lo cuál me quejé. Al sentir Walfren mi queja se voltea y me
pregunta que pasó, a lo cuál le respondo sin prejuicio y sin malicia. Al
contestarle lo que pasó, él me dice que por que no entramos a su cuarto para
ver que fue lo que me sucedió.
Un corrientazo paso por mi cuerpo, de eso se dio cuenta él, me dijo que
tranquilo que nada iba a pasar. Yo me paré de la acera y lo acompañe a su
habitación con un poco de nerviosismo, entramos y me dijo que me bajara el
cierre del pantalón para ver que fue el tirón. Yo me bajé el cierre y un
bello estaba enredado en la cremallera.
Walfren baja el cierre de su pantalón y saca su miembro y me dice que el de él
es más grande que el mío y realmente lo era. No solo grande sino lleno de
vellos, bien definido. Yo lo miraba como hipnotizada, mi pene empezó a
levantarse sin poderlo evitar. Esto hizo que Walfren masturbara un poco su pene
creciendo rápidamente ante mis ojos. Su pene no era grande, era grandote y
gruesote y me dijo que lo cogiera, que lo agarrára. Yo le dije que no. Que
primero él me lo cogíera y después yo se lo cogería.
Acto seguido, Walfren tomó mi pene y lo masturbo suavemente, yo miraba su mano
en mi pene, como lo tocaba y miraba sus ojos, veía como miraba detenidamente mi
trasero. Quito su mano de mi pene, cogió mi mano y la puso sobre su falo
completamente erecto. Yo estaba atónita, idiotizada, hipnotizada...no podía
creer que tuviera un pene de ese calibre en mi mano. Automáticamente quise
estar vestida como una nena frente a esa cosa, frente a ese trozo de carne que
me despertaba en ese momento una gran excitación.
Walfren me acabó de bajar los pantalones en el silencio de su habitación,
recuerdo que bajaron rápidamente, yo estaba parada frente a él, sin saber que
hacer, con su viril y templado miembro en mi mano, con ganas de meterlo en mi
ser...estaba perdida en el tiempo y el espacio, agarraba su pene con fuerza, lo
apretaba y tiraba de él hacia mi.
Soltó mi mano de su pene, me dijo que me diera vuelta, que me apoyara sobre el
borde de su cama. Yo no sabía lo que hacia, como robotizada di media vuelta y
puse mis manos sobre el colchón. Sentí como me tomó de la cintura
inclinandome un poco más, haciendo sobresalir más mis caderas hacia él.
La punta de su falo erecto llegó directo a mi virgen y rosado ojete, y lo
punteó suavemente, sacándome del interior de no se donde, un suspiro
entrecortado y rápido. Walfren humedeció mi pequeña puerta con su saliva,
metió suavemente su lengua en mi ojete, yo quería desmayarme, todo un mundo de
nuevas sensaciones corría por mi nervioso y tembloroso cuerpo.
Yo me sentía en la gloria, pero no quería perder mi virginidad así, vestido
de hombre. En ese momento un sentimiento de inconformidad me llenó. Quité mis
labios anilaterales de su hermoso miembro viril, retiré mis caderas de sus
atezadas manos, me subí rápidamente los pantalones y me senté en la cama
mirando hacia el piso.
Walfren me preguntó que había pasado, que estaba lista para ser penetrada. Yo
con mucha pena me sinceré con él. Le dije que me gustaba vestirme de mujer y
que si me iba a ser suya, tenía que ser así, que viendo yo lo que paso
segundos atrás, quería perder mi virginidad sintiéndome mujer.
Puso su mano sobre mi cabeza y me dijo que le parecía chévere, pero cuando? Yo
le dije que hoy por la noche, que mientras nos reuníamos todos los muchachos de
la cuadra a jugar escondite frente a su casa, los padres de él que se sentaban
todas las noches a fuera de la misma, no se darían cuenta cuando entráramos,
ya que en mi casa era imposible.
Yo me fui para mi casa a pensar en lo que había pasado, no lo podía creer, me
masturbé debido a la súper emoción. Sabía que no podía cargar muchas cosas
entre mis amigos de juego. Así que decidí ponerme un panty de encajes negros y
sobre los pantys me abroché el brassier compañero del panty sobre mi bien
amarrada y ancha pantaloneta.
Así fue. A las 8 de la noche, todos los compañeros de juegos estábamos en la
calle, incluyéndolo a él.
Nos miramos sin que nadie se diera cuenta, me hizo un guiño que si todo estaba
listo y yo coquetamente le guiñe que si.
El juego empezó, todos corrimos a escondernos, el papá de walfren un viejo
jubilado del municipio, dormía sobre la mecedora afuera de la casa y la mamá
había salido con su hermano menor donde una amiga a hacerle la visita. Todo
estaba saliendo de maravilla. Walfren corrió para su casa y detrás de él, yo.
Yo que había estudiado todo con anterioridad le dije que en el cuarto de
planchado y que primero entraba yo, y después de cerciorarse que todo estaba
bien llegará él.
Sin perder tiempo me fuí para atrás, para el cuarto de planchado,(cosa que si
alguien entraba estaríamos camuflados por la ropa y la oscuridad.) Yo sin
perder tiempo me bajé rápidamente la pantaloneta, me arreglé los pantys a la
cadera, subí el brassier hasta mi pecho, era mi primer conjunto de ropa
interior comprado por mi, lo cuál aumentaba más mi excitación.
No sabía que el juego de ropa interior que días antes había comprado, hoy lo
luciría, estrenando conmigo la perdida de mi mayor tesoro a esa edad.
Me acomodé en el piso sobre un tapete. Me arrodillé bien encogidita, bien
perrita y me cubrí con una sábana por si las moscas. Mientras esperaba a que
mi desvirgador inevitable llegara, el tacto de mis manos descubrió en la
oscuridad la suavidad de la tela de un babydoll, una luz muy tenue llenaba el
espacio, era de color rosado, cortíco, apenas tapaba el borde de mis redondas,
duras y juveniles nalgas. Me lo gozaba todo mientras esperaba.
Sentí pasos, me cubrí con la sábana y la puerta se abrió. Mi corazón se
quería salir del pecho, que susto tan hijue$%&#?%#ta!!!!,(perdonen la
expresión, pero era así, me quería morir del susto).
Me quede quieta, no me moví, hasta que walfren preguntó que si estaba bien. Yo
asomé la cabeza entre las sábanas y le dije que si, que tenía mucho susto,
que ya no quería estar ahí.
Tranquila, tranquila me dijo. Pasó detrás de mi, se quito la pantaloneta y se
metió en la sábana.
Yo seguía arrodillada, bien encogida en ese cuarto oscuro, mis codos estaban
pegados al piso lo mismo que mis rodillas y pies. Sus manos buscaron mis hombros
y al tacto se dió cuenta de el babydoll y el brassier. Te saliste con la tuya,
me dijo, se te sienten bien...me gustan. Me empezó a acariciar la espalda con
sus manos, llegaba hasta mi cola, dibujando con sus dedos las líneas que
marcaban mi panty. Mientras acariciaba, mis piernas, espalda, estómago,
hombros, pechos y todo lo que el quisiera, presionaba, oprimía, restregaba y
empujaba su pene sobre mis pantys, una y otra vez. Un pedacito de tela impedía
que ese trozo de carne estuviera clavado en mi. En ese momento nada existía
para mi. Ni juego, ni amigos, ni padres de Walfren, ni miedos, ni espacio, ni
mundo. Yo vivía una de las mejores experiencias en mi vida definitivamente.
Sentía como mis nalgas se abrían cada vez más ante sus empujones con un ritmo
suave y permanente, ya tenía tragada toda la tela de mis pantys.
- Que rrrrriiiiico....murmuraba yo.
- Te gusta mucho?.... -ves?, yo te dije que tranquila, ahora me encargaré que
te guste más.
Recuerdo sus palabras tan claras como ayer..." Seré el primero que me coma
este culo y por esto, me recordarás toda tu vida" y vaya si lo recuerdo.
- Aproposito...¿como te llamas?, no me gusta estar con extrañas, me dijo. Yo
saqué mi mano hacia atrás por encima del hombro y volteando un poco mi cabeza,
tratando de verlo a mi espalda, le dije...- me llamo Mónica, Mónica Lucía.
- Lindo nombre, serás mi Mónica cada vez que te vaya a comer.
Con mucha suavidad, sacó la tela tragada entre mis nalgas y empezó a bajar mis
pantys hasta las rodillas. Yo estaba encharcada. Sentía como mi lubricación
era esparcida entre mis piernas, a medida que walfren iba bajando mis pantys.
Mi inevitable penetrador al ver mis nalgas levantadas y mi pequeño orificio
servidas para él, bajó sus labios para llenar deliciosamente y delicadamente
de salivas y besos lo que después desgarraría con inevitable fuerza.
Mi cabeza estaba a ras de piso también, haciendo que mis caderas se pudieran
levantar más, para seguir recibiendo la lengua de mi futuro semental en mi
colita, todavía virgen.
Su barra de carme templada estaba en el portal de mis entrañas. mi respiración
se detuvo por un momento. Su pene se había convertido en la verga que estaba
desgarrando mis entrañas. Sentía como una gran barra se introducía en mi.
Estaba dilatada, pero sentía como su enorme verga entraba en mi cola empujando
todo lo que tenía hasta que su abdomen tocó mis nalgas. Lo metía todo hasta
el fondo y lo sacaba todo suavemente, sin violencia...suavemente. El sonido
producido por la lubricación al momento de poseerme, era excitante, delirante.
Su movimiento empezó a ser más rápido, todo me entraba y todo me
salía...!!!Que delicia, dios mío!!!, no había incomodidad, no había dolor a
pesar de su tamaño, 16cms aprox, estaba hecho a mi medida, pensaba yo. Sus
manos tomaron nuevamente a mi cintura, como en la tarde y su cuerpo empezó
azotarme con más fuerza. Sus manos ya no estaban en mi cintura, ahora agarraban
con fuerza mis hombros, empujando con total violencia su verga en mis entrañas.
Yo me agarraba de todas las sábanas y otros trapos con fuerza, conteniendo mi
respiración, para no hacer bulla mientras desgarraban por completo mi culo.
Empujaba, empujaba y empujaba hasta el fondo, una y otra vez...!!!aaah!!!.....Ahí
si le sentí el tamaño de su fierro, sus testículos golpeaban con bravura mis
caderas los músculos de mi destrozado trasero estaban hinchados pero felices,
no oponían resistencia alguna y por el contrario recuerdo, tragaban y apretaban
con fuerza cada vez que mi dueño un día irrepetiblemente su viril acerado, en
mi desgarrado pero feliz culazo.
Su venida en mi estropeado rotito fue inevitable y recordable por siempre. Fue
grande, fue mi primera vez y fue la más divina y hermosa, a pesar de otras.
Salimos rápidamente de ahí, yo volví a poner todo en su lugar, primero salí
yo y entre las paredes y sus bordes como los gatos desaparecí yo, dirigiéndome
a mi casa a pensar en todo lo que pasó.
Fue mi primera vez, todas queremos que nuestra primera vez sea la mejor y la
mía fue así. !!!Deliciosa!!! Fueron muchas las veces que volví a estar con
Walfren, después de esto. Diríamos que fui su mujer por mucho tiempo, pero
esas historias vendrán después.
Espero que les haya gustado, a mi por fortuna, me gustará toda la vida.
Si quieren compartir algún comentario, por favor me escriben vale?