Apenas llevábamos hablando unos minutos
por el Messenger cuando me soltó la pregunta. El tío en cuestión me
había abierto y buscaba sexo igual que yo, y después de hablar un
rato, describirnos y hasta mandarnos fotos por correo, me preguntó por
la posibilidad del trío. Yo lo pensé un instante aunque sabía de
sobra la respuesta. Llevaba tiempo quedando a través del chat, pero
nunca había quedado con dos tíos a la vez, y aunque tenía ganas de
probar en el fondo sentía un cierto miedo a enfrentarme en la cama con
una pareja… Tenía miedo de sobrar o de no saber cómo comportarme y
tenía mis reservas. Pero todas mis dudas se despejaron cuando vi la
foto del segundo. Era alto, rubio, lampiño y con un cuerpo bien
formado, no tanto como su compañero, con quien había empezado a
chatear anteriormente. Este era moreno y estaba musculado y marcado. Tenía
una cara mezcla de niño bueno y malo y era bastante agradable por el
chat, así que me animé.
Quedé con ellos en su casa, donde aparecí al cabo de media hora.
Estaba bastante nervioso, por aquello del trío aunque debía contenerme
para que no se me notara en exceso. Me saludaron, me ofrecieron algo de
beber y después de aceptarles un vaso de agua para sofocar el calor que
tenía pasamos al dormitorio. Era una habitación amplia, pero sin
ventanas. Tenía únicamente una cama enorme y luces indirectas en la
pared. Pasamos allí y nada más hacerlo Fran, el moreno, él más
fuerte, se acercó a mí mientras Toni, el rubio, cerraba la puerta. Los
dos empezaron a acariciarme y a sobarme mientras me iban desnudando poco
a poco. Yo me dejé hacer viendo que inicialmente todo iba bien.
Cuando me habían medio desnudado se colocaron de rodillas y empezaron a
jugar con mi paquete, lo sobaban, lo apretaban, mientras lo que contenía
iba creciendo poco a poco. Bajaron mi bóxer y mi polla apareció
desafiante ante ellos. Sin dudarlo Fran se la llevó a la boca y comenzó
a chuparla mientras que Toni mordisqueaba mi entrepierna y lamía mis
huevos. Aquella sensación era más agradable de lo que podía imaginar.
Después de un rato calentando mi entrepierna mis dos compañeros se
pusieron de pie y empezaron a besarse delante de mí mientras se iban
desnudando. Aquella era la primera vez que “veía” una escena
similar sin ser yo el protagonista, y según iban desnudándose mi
excitación iba en aumento, además de por la situación, por sus
cuerpos bien formados y musculados que dentro de unos minutos iba a
tener a mi alcance. Prosiguieron besándose y desnudándose y yo hice lo
propio. Ya estábamos los tres desnudos y yo, al lado, viendo como se
tumbaban en la cama. Decidí quedarme allí para contemplarles mientras
me pajeaba viéndoles. Se habían colocado tumbados y habían empezado
un 69 de escándalo que me estaba poniendo a cien.
Cuando se dieron cuenta de que aún seguía allí de pie sin acercarme
se separaron y mirándome me hicieron señas para que me acercara a la
cama. Así lo hice, entrando de rodillas en aquella enorme cama. Sin
dudarlo se abalanzaron de nuevo sobre mí. Uno de ellos se concentró en
mi polla mientras el otro me daba mordiscos en los pezones, haciéndome
disfrutar de lo lindo. Después Fran se puso de pie y me ofreció su
polla. Era gorda, aunque no demasiado larga. Sin dudarlo me la metí en
la boca tragándola hasta el fondo, haciendo hueco en mi boca para que
aquel pedazo de carne entrara por completo en ella. Cuando adapté el
ritmo miré hacia arriba y vi como ante mí tenía un tipazo follándome
la boca mientras que el otro hacía lo propio con mi polla. Parecía el
protagonista de una porno… y aquello me gustaba.
Toni, el que trabajaba en mi polla se separó y se tumbó boca arriba
debajo de mí y atrajo mi culo hacia su boca mientras yo continuaba comiéndome
aquella polla. Comenzó en ese momento a trabajarme el culo con su
lengua, una lengua como no la había visto igual. Me proporcionaba tanto
placer que iba relajando mi cuerpo de forma que su cara iba quedando
cada vez más sepultada por mi culo, a la vez que profundizaba más y más
dentro de mí. Mientras, Fran se había colocado también de rodillas
frente a mí y me comía los pezones y me agarraba con fuerza de la
cabeza.
Era una especie de contradicción. Toni se había sometido sin darme
cuenta a mí y me comía el culo provocándome una explosión de
sensaciones, mientras que Fran trataba de someterme a mí. Me agarraba
con fuerza y me obligaba a comerle la polla y a lamerle los pectorales y
los pezones. Estaba disfrutando sobremanera, y aquello no había hecho más
que empezar.
Cuando logré zafarme de Fran me agaché para llevarme a la boca la
polla de Toni. Estaba en la obligación de devolverle parte del placer
que me estaba dando con su boca. Así que me metí su polla en la boca.
Era algo más delgada que la de Fran, pero bastante más larga, así que
poco a poco fui metiéndomela en la boca hasta que conseguí comérmela
entera. Mis labios recorrían toda la longitud de aquel rabo hasta que
tocaban sus huevos. Notaba la sensación de placer de Toni porque cuando
su polla llegaba hasta el fondo de mi garganta su lengua alcanzaba lo máximo
posible de mi culo. Fran se pajeaba ante esta escena mientras me
apretaba la cabeza contra la polla de su novio. Estábamos disfrutando,
él obligándome y yo sintiéndome usado por él para dar placer a su
novio, aunque sin duda el que más placer obtuvo de aquello fui yo. Tenía
una lengua en mi culo y una polla en mi boca.
Estaba agotado de aquella mamada, de no poder gritar de placer al sentir
esa lengua en mis entrañas, necesitaba descansar, pero Fran tenía
otros planes para mí. Me levantó y me ofreció un condón.
- Fóllatelo, quiero que lo revientes.
Miraba a Toni, que ya se había incorporado y se colocaba a cuatro
patas. Me coloqué el condón y empujé mi polla contra su agujero que
al instante cedió tragándose toda mi polla. Se la metí hasta dentro y
cuando se hubo acomodado comencé a sacarla y a meterla despacio. La
sacaba hasta que veía la punta y entonces volvía a meterla hasta
dentro. Después de unos cuantos movimientos comencé a darle con más
fuerza. Fran mientras me iba diciendo lo que tenía que hacer.
- Fóllatelo, dale bien fuerte. Quiero que le rompas el culo. Así, azótale.
Y diciendo esto propinó un azote a su pareja en el culo. Toni se levantó
del golpe y comenzó a moverse rítmicamente acompasándose a mis
movimientos. Pensé que aquel azote la había hecho entrar en el juego y
comencé a azotarlo yo también. Toni empezó a gemir discretamente a
cada embestida y a cada azote.
- Así, rómpele el culo. Luego te va a tocar a ti.
No me dio tiempo a mirar siquiera a Fran para comprobar si sus palabras
iban en serio porque según terminó de decirlas volvió a meterme su
polla en la boca. Se movía rítmicamente al igual que yo de forma que
cuando yo sacaba mi polla del culo de Toni, Fran metía la suya hasta el
fondo de mi garganta. Aquello hizo que entráramos en una dinámica cada
vez más fuerte y que nos estaba excitando a los tres en exceso. Así
que después de unos minutos Fran decidió apartarse y yo hice lo mismo
con Toni. Nos miramos unos segundos y Toni se abalanzó sobre mí dándome
un intenso beso en el que notaba su agradecimiento.
Pero una vez más Fran tenía otros planes, así que nos separó y me
tumbó en la cama boca arriba. Agarró mis piernas y después de
colocarse un condón puso la punta de su rabo en mi culo. Me miró y
comenzó a apretar contra mí. Apenas me habían follado un par de veces
en toda mi vida, porque no era algo que me gustara en exceso, pero después
de la sesión de lengua de Toni mi culo estaba tan abierto que casi no
noté que su polla estaba entrando con absoluta facilidad. Fue al final,
cuando su rabo llegó al fondo de mi culo cuando noté arder mis entrañas,
pero era demasiado tarde. Fran me había clavado su verga hasta dentro.
Se quedó ahí un instante y se acercó a mí para besarme con fiereza y
hacerme olvidar que tenía su polla insertada en mi cuerpo. Cuando me
notó más relajado comenzó un mete-saca suave, que fue adquiriendo
intensidad a medida que pasaba el tiempo y que notaba más abierto mi
culo. Me relajé y comencé a notar el placer que me proporcionaba la
fricción de su gruesa polla contra mi culo. Mientras, Toni nos miraba
masajeándose la polla hasta que Fran se dio cuenta.
- Dale de comer, dale polla.
Toni obedeció al instante y se colocó sobre mí dejando su polla justo
encima de mi boca, a la vez que agarraba mis piernas. Yo me incorporé
unos centímetros para tragarme de nuevo su polla. Ahora las embestidas
de Fran eran mayores. Mis piernas las sujetaba Toni y eso hacía que
estuviera libre para agarrarme de la cintura moverse a su antojo. Me
follaba con fuerza al tiempo que me azotaba en los cachetes del culo.
Tenía pollas follándome todos los agujeros de mi cuerpo, y dándome un
placer intenso, tan intenso que acabé corriéndome sobre mi pecho sin
ni siquiera tocarme. Toni lo notó así que se apartó y se colocó al
revés, con sus huevos a la altura de mi boca, mirando a Fran. Comencé
a lamerle los huevos mientras se pajeaba, hasta que acabó corriéndose
también sobre mi pecho. Fran seguía follándome. Estaba desatado,
sudando del esfuerzo. Le brillaban los pectorales del sudor hasta que no
pudo más y salió de mí. Retiró con rapidez el condón y se corrió
sobre mí con fuerza.
Cuando terminó de correrse se acercó y comenzó a lamerme el cuerpo
acabando con todos los restos de leche que me inundaban. Después se
acercó a nosotros y nos besó dándonos el sabor conjunto de nuestras
corridas. Nos tiramos en la cama. Estábamos reventados del esfuerzo, y
allí permanecimos unos minutos.
Aquel fue mi primer trío. Ocurrió justo lo contrario de lo que yo pensé
que ocurriría, pero fue tal el placer de aquel polvo que decidimos
vernos más veces para repetir y mejorar aquella sesión de lujuria.
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